echar palabras como perros / contar desde la niebla
Termino Deshoras con la sensación de que me han robado algo, que el tiempo se ha hecho más denso y transcurre sin la suavidad que debería estos días de luz de verano. Trato de saber qué es, qué me falta, miro en los bolsillos, en los pliegues de la sábana, sacudo las páginas con rabia de niño abandonado, y sin embargo sé que hay algo reemplazándolo, algo más nuevo pero viejo, algo desconocido pero íntimo, algo que no era yo pero que ya soy yo.
- I wish I knew how it would feel to be free I wish I could break all the chains holding me (+)
en el espacio de sus ocho letras, cabe un tequiero que no es como el resto de tequieros que te haya dicho o que te hayan dicho, es más efímero, quebradizo, volátil que todos los anteriores, porque esos ya están en tu memoria y conservan un código de barras que te devuelve el olor de entonces, el color de aquel día, el sabor de lo inesperado; ni es como todos los que le seguirán porque esos son promesa, esperanza, vértigo, inquietud.
Es el tequiero de esta noche. El de tequieroatí, ahora.
Lo ha mentido el Mentiroso. 10.5.08
- No sé hacer eso. - Querrás decir que no quieres. - Ni sé, ni quiero. - Entonces, qué sabes hacer. - ¿Quieres que te descosa un rasgón de cielo negro, con sus estrellas, sus cometas y su astronauta desorientado? - No, quiero que hagas lo que te he pedido. - ¿No prefieres que me invente un sueño para ti? Uno bonito, que termine de verdad, que no te despiertes en lo mejor y puedas disfrutar hasta el final.
Negué con la cabeza.
- Me da vergüenza. - Pues no lo hagas.
Y, a pesar de que estábamos solos en la habitación, miró a un lado y a otro, se acercó a mi oído y emitió un suave y casi imperceptible gruñido.
Lo ha mentido el Mentiroso. 10.5.08
"¡Oh ellos, los erguidos, no saben cómo está entretejida la muerte en sus ojos y en sus rostros, se niegan a saberlo, quieren solamente seguir jugando el juego de sus atractivos y de su complicación recíproca, el juego de su preparación al beso, con los ojos loca y amablemente fijos en los ojos, y no saben que todo yacer para el amor es siempre también un yacer para la muerte!"
Es de sobra sabido el carácter sagrado de este fuego, incluso para un no creyente como yo: los Juegos eran época de tregua entre las polis griegas, la llama que ardía durante los mismos -símbolo a la vez del viaje de Prometeo- garantizaba que había un periodo donde todos podían encontrarse como iguales,(el dato no es trivial) desnudos sobre la arena.
El símbolo es más potente cuanto más ha trascendido al paso del tiempo y más universal es a lo que alude. La llama sagrada no es de Pekín, es el ideal de los pueblos primitivos por un estado -corto, inseguro, casi ficticio- de igualdad entre los hombres: la idea pormeteica de alcanzar el fuego, de recuperarlo para que la humanidad entera lo pueda tener.
Lo ha mentido el Mentiroso. 7.4.08