el mayor atraco de mi vida
eso es lo que sufrí anoche cuando fui a ver la obra de ¿teatro? sobre la Pasionaria. Los actores, pobrecitos, no tenían la culpa de que el escritor haya hecho un ¿texto? sin pies ni cabeza, y de que el director les haya puesto a realizar ejercicios teatrales en escena (¡!). Por lo menos pude tomar notas para hacer ejercicios
O sea, que setenta minutos de sufrimiento, de mini montajes aislados y que en contadas ocasiones tenían algún tipo de belleza visual
no había talento por ningún lado no había representación, no había nada
y tanto actor muriéndose de hambre
y la pasionaria no merecía esta desmemoria. Porque esto no ayuda a restaurar el personaje, ni siquiera a echar luz sobre él,ni siquiera a acercarlo a generaciones que ya ni le conocen, ni siquiera ni siquiera ni siquiera...
por lo menos se leyó un texto de Alberti (fuera de contexto con el ¿planteamiento? de la pieza), y es una buena excusa para haceros leer Amaranta
qué sensación de estafa, qué enfado
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... calzó de viento ...
GÓNGORA
Amaranta Rubios, pulidos senos de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados.
Pórticos de limones, desviados
por el canal que asciende a tu garganta.
Rojo, un puente de rizos se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo, al viento te levanta.
La soledad, dormida en la espesura,
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.
Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como un ascua impura,
entre Amaranta y su amador se tiende.
Rafael Alberti
Lo ha mentido el Mentiroso. 18.11.01