hay cosas que de tanto verlas ya no las vemos
los detalles, a nadie se le escapa, es lo que nos cambia, lo que nos hace (el lenguaje nos hace nos hace) como la curva de ese banco del parque, la forma del collar sobre el cuello, la tensión de los dedos que cogen un cigarro.
El leve arco del girasol. El leve arco de tu cuello.
Cosas en que casi nadie se detiene y que alguien puso empeño en hacer.
Los detalles que no vemos nos cambian. Por eso hay gente de talismanes, de objetos mínimos como este silbato de boj que tengo entre las manos y que, como las cosas sencillas, no había visto hasta hoy (la realidad debe ser también mentira porque los objetos están expuestos al paso de algo tan trivial como el tiempo) Algo parecido debe ocurrir con las personas, que de tanto verlas pasar no las vemos estar, por eso la gente ni se mira ni se toca. Por eso no te he visto bien.
Lo ha mentido el Mentiroso. 21.11.01