internet es un laberinto... y en muchos casos, un misterio... ¿por qué un blog? o una bitácora, o un diario, o un ombligo
por las noches recorro algunas bitácoras, pero no pensé que podía hacer una hasta hace un par de noches
en una plaza, una plaza de pueblo vacía de noche, con frío o humedad esperando que llegue un tipo con el que he de negociar parte de mi futuro inmediato. Sólo hay una pareja en un banco, a mi izquierda. De frente sobre el césped, un gato blanco. Se gira y se me queda mirando. Maúlla desconsolado y recuerdo aquel otro gato que Fuensanta ahoga en su pecho para evitarle el llanto. Es un gato precioso; le llamo en cuclillas y me mira con curiosidad. Es un acto banal y repetido arduamente en toda parte, pero quizá por eso me detengo en él. El gato, sin dejar de emitir sistemáticos y cada vez más suaves maullidos se me acerca. Cuando sólo quedan tres metros entre él y yo se detien. Me mira con curiosidad
dos pasos... sólo tienes que dar dos pasos
gira la cabeza a la izquierda, luego a la derecha, y se da media vuelta.
Hace frío, es tarde y el gato blanco me ha abandonado, y me parecieron motivos más que suficientes para empezar un blog.
ah... el hombre con el que tenía que negociar mi futuro acabó llegando. Ahora voy a hacer teatro. O sea, mentira, que el teatro es otra mentira
Lo ha mentido el Mentiroso. 8.11.01