Hoy hace mucho frío por fin. A ver si el otoño se mete de una vez.
Las otras veces quería hablar de monólogos, porque el jueves fue noche de monólogos, que debe ser una de las formas más puras de teatro: un hombre y un escenario.
abajo el público gimiente que necesita ser cogido en la primera frase, en la primera palabra; y si lo consigues, ganarás su favor para toda la vida, que el humor es agradecido. El monólogo es una forma elevada de teatro, sí... la relación con el público se hace más íntima, al abismo de tener que sacar la actuación adelante completamente solo se une la propia fortaleza de saberse solo, y te obligas más...
casi todas las bitácoras son monólogos, pero llenos de ventajas que no tengo yo los jueves al encaramarme al escenario. Creo que me apetece contaros un cuento.
Un hombre y una mujer se quieren.
Un hombre y una mujer se quieren. Y aquí podría acabar la historia si no fuera porque un día el hombre sorprende a la mujer con otro hombre. Ella dice que le quiere pero él no la cree. Él dice que ella no puede querer a los dos. Un hombre, una mujer y un hombre se quieren.
Él se va pero sigue queriéndola. Ella lo recuerda y sigue queriéndolo. Un día él encuentra a otra mujer. Ella dice que le quiere pero él no se deja. Él dice que la quiere, aunque no puede olvidar a una mujer. Un hombre y una mujer y un hombre y una mujer se quieren.
Etcétera.
(Extraído de "Relatos de amor para leer en el rojo de los semáforos")
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es un cuento bonito... y muy bueno para contarlo... lo leí hace tiempo aquí
Lo ha mentido el Mentiroso. 10.11.01