he encontrado el gato de mi amigo el ogro (que, por cierto, me ha hecho una crítica demasiado elogiosa)
y me he acordado del primer post y del motivo aparente por el que empecé aquí. Aquel gato blanco que se me acercó y no se me acercó.
subiendo a casa ajena este medio día, había una gata negra, de pelaje reluciente, sentada sobre un coche. Los gatos -callejeros- suelen huir al primer ruido que oyen, pero esta se quedó cuando me oyó llegar
cuando me vio llegar
maullaba muy bajito, casi como ronroneando como el primer gato. Yo iba pensando en ti, pero desapareciste de mi cabeza con la gata, hierática y plañendo. Me he tenido que acercar, despacio, y le he ofrecido la mano
la he acariciado, el pelaje negro y sedoso. He visto y palpado que estaba preñada
y el mundo no ha existido en ese minuto, en esos dos minutos que he sentido pena del animal llorando
pero después, subiendo definitivamente a casa, me he vuelto a acordar de ti, y de que el tacto de tu pelo se parecía al del animal.
Lo ha mentido el Mentiroso. 18.11.01