provechoso día, sí señor... y eso que amaneció nublado, y la secretaria de los ponentes del congreso nos sigue toreando...
supongo que los que llevamos vidas desordenadas (caóticas, aceleradas, arrítmicas, anormales) preferimos la literatura fragmentaria como esta con la que me he topado hoy. Un motivo tan bueno como cualquier otro para olvidar por un rato los doctorados, las sociologías de la educación, los talleres, los congresos, los milagros de quince minutos y demás zarandajas que (des)ocupan a los desordenados. Por un lado el desierto, que de tan hermoso e igual ciega al que lo ve por primera vez, y por el otro, un mentiroso notable, un shandy que ha tardado demasiado en venir a ver una representación en este escenario de juguete.
el reverso exagerado de la mentira es la soberbia en los propios actos, la perdición de babel. Por eso aquí admiramos a los escritores que supieron mentir y confundir en pocas palabras. Que les aprovechen si les aprovechan los cuentos. Y vuelvan a disculpar el laconismo.