hoy ha tocado ciudad de México, y la belleza del pasado destruído. Una y otra vez, incansable y tercamente, nos acercamos a las ruinas (siempre hay alguien al pie de las ruinas, ya lo saben) para elogiar un pasado que seguramente no era mejor que lo que nos ha tocado en suerte vivir
pensaba darme un descanso de 3 ó 4 días en esto de mentirles, pero dos motivos me traen aquí: