robo el título para agradecer la nota de ayer del jardín1003; laMentira tiene el orgullo (y el dudoso honor) de ser una de las pocas páginas no sólo que han pasado, sino que han vuelto (aí es nada), al Jardín, y además, pagando deudas. Aquí tenemos nuestro estilo, pero les aseguro que ambas flautas suenan igual. No pregunten: las circunstancias son reales (hay literatura, por supuesto)
Fieles a nuestra costumbre de llegar tarde, el texto propio del día del teatro:
(31) Bóreas (invocación del actor de medio pelo)
(La cigüeña es un ave que trae suerte)
Senex qui Boreae commentandi narrabat erat unāque pro parvā puellā omne commentandi audiebantur
Tenía la piel oscura; los ojos grandes, negros y tristes; la voz como una campana de bronce, como una diminuta campana de bronce; las manos pequeñas y de dedos huesudos, las piernas largas y ágiles; la curva de la frente limpia, la cara en oval y afilada; el cuello largo y apetecible, el doble pecho breve, el nombre sencillo y los hombros prontos al abrazo; la sonrisa tranquila, la palabra escasa, el pensamiento inescrutable, la alegría contenida, el ademán serio, la timidez adentro; el pelo muy negro, el pelo liso; las manos hábiles, la escritura perfecta, el oído atento, las ganas eternas de aprender. Rumor de lluvia en los pasos y de espejo en la mirada, como quien busca que no le miren; rubor de ignorancia en las mejillas y de entusiasmo en el pecho; brevedad en la cintura y en las palabras: mi público, mi único público. Quizá el único que quiero.
(nota: seguimos de obras, así que no se extrañen si seguimos siendo lacónicos unos días más. Sí, ya sé que lo agradecen)