Últimamente, alguien está siguiendo nuestros lacónicos pasos, y basta que mencionemos un rincón para recogernos y descansar, para que se organicen visitas guiadas a nuestro lugar de descanso, y se abran las puertas de todos los balnearios... basta que leamos a ciertos autores a la sombra de una palmera, o escuchemos melodías escogidas, para que se monte jolgorio a nuestro alrededor en seguida.
Sociedades secretas y espejos, así que les he buscado el principio de un cuento que pueden y deben leer íntegro aquí (lo mío con Borges empieza a preocuparme).
"Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedía (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica [...] Bioy Casares había cenado conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a unos pocos lectores -a muy pocos lectores- la adivinación de una realidad atroz o banal.
Desde el fondo remoto del corredor, el espejo nos acechaba. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es inevitable) que los espejos tienen algo monstruoso.
Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres.
Jorge Luis Borges, Tlön, Uqbar, Orbius Tertius
Por cierto, estamos preparando una nueva mudanza (Kapa es mi pastor, nada me falta)
(Y cuando le actualice el enlace, ya ni te cuento)
Lo ha mentido el Mentiroso. 19.4.02