La mira de arriba a abajo despacio, deteniéndose con ojos de comerciante que tasa una joya. Escudriñando.
Buscando señales, aristas, redondeces, marcas dejadas por los antiguos dueños.
El paso de siglos sobre su superficie. Tasando.
Entonces desliza las manos, dedosfinos, pieloscura, para conocer la textura, en cada región, en cada centímetro, buscando huecos, cambios abruptos, zonas sensibles.Tasando.
Con habilidad de comerciante, ojos oscuros, piel cetrina, pelo ensortijado, mediterráneo, sin abalorios, colores lisos, olor a sal y a aceite, la siente latir bajo sus manos abiertas.
Cuando está seguro de que el precio es justo, dice a los cartagineses Me quedo esta de cabello rojo, sin molestarse en regatear. Sabiendo que ha cerrado el trato de su vida.