hay que joderse. Entre líbidos subidas, conferencias, conciertos, indias maqinistas y demás, hemos tenido imperdonablemente dejado el propósito de la bitácora: los textos propios y ajenos; y, aunque no se lo voy a glosar, ahí tienen el de hoy. Como siempre, están invitados a conmoverse o a odiarme por obligarles a leer esto
buen provecho
Cercanías
Los patios y su antigua certidumbre,
los patios cimentados
en la tierra y el cielo.
Las ventanas con reja
desde la cual la calle
se vuelve familiar como una lámpara.
Las alcobas profundas
donde arde en quieta llama la caoba
y el espejo de tenues resplandores
es como un remanso en la sombra.
Las encrucijadas oscuras
que lancean cuatro infinitas distancias
en arrabales de silencio.
He nombrado los sitios
donde se desparrama la ternura
y estoy solo y conmigo.