una solapa con pruebas de color de un paquete de Camel, el pelo revuelto, sabor a sal en los labios, alegría antigua de niñez, reencuentros con lugares y personas, un rastro diáfano de huellas sobre la arena dura, mi sobrina segunda cada vez más grande, el sabor de la amistad
son algunas cosas que me quedan de esta tarde, que he bajado al mar por primera vez este año. Un poco tarde, ya lo sé, pero es que nos estamos haciendo mayores.
Con todo eso, ahora mismo nos vamos a meterle fuego a una ciudad...