todo es mentira Les tengo atadosmiéntemela vista atrás...y más que vendrá

 

devuélveme mi nombre

Vd bien sabrán que lo que no se nombra no existe, o más bien no puede ser comprendido, y por eso las regiones del pensamiento que no podemos describir siempre han tenido atareados a los filósofos. Hubo una época en que a mí me quitaron el nombre, y ayer me dieron a tiempo parcial el de Morana, que es tan bueno como cualquier otro; quizá me describa ese nombre. Las cosas, al cambiar de materia, cambian la forma de ser nombradas, y a la reunión de un puñado de ladrillos ya no le llamamos ladrillos, sino pared, por poner un ejemplo prosaico. Pero pasa continuamente. No así con las personas, y cuando cambiamos nos siguen llamando con un nombre viejo que sospechamos ya no es el nuestro.
La persona que me quitó el nombre es la que ahora cuidó a Margaret unos posts abajo, y la que me dio nombre nuevo me regaló además el texto ajeno de hoy.

El hijo

De haber tenido un hijo
no lo habría llamado
ni mario ni orlando ni hamlet
ni hardy ni brenno
como reza mi fardo onomástico

más bien le habría
colgado un monosílabo
algo así como luis o blas o juan
o paz o luz si era mujer
de manera que uno pudiera convocarlo
con sólo respirar

de haber tenido un hijo
le habría enseñado a leer
en los libros y muros
y en los ojos veraces
y también a escribir
pero sólo en las rocas
con un buril de fuego

de modo que las lluvias
limpiaran sus palabras
defendiéndolas
de la envidia y la roña
y eso aunque nadie nunca
se arrimara a leerlas

de haber tenido un hijo
acaso no sabría que hacer con él
salvo decirle adiós cuando se fuera
con mis heridos ojos
por la vida

Mario Benedetti

Lo ha mentido el Mentiroso.

6.7.02


 

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