y me enfrenté a la bestia plural que da nombre a la maraña de piedra entretejida, yo perseguí a Asterión y le hice correr tras de mí...
...bueno, la verdad es que no fui a Creta, ni al palacio de Minos, ni siquiera tuve que cruzar más de tres calles, sino que a las ocho menos cuarto de la mañana ya estaba en el bar, enfundado en esa camiseta roída y antiquísima. Aunque no sé para qué, si total el encierro ha sido malo-malo.
(no, no es que le tenga un apego especial a los sanfermines y a correr perseguido por 500 kilos de carne rematados con dos cuernos afilados como dagas venecianas, pero hay de quien no ha podido estar allí in situ, y de alguna manera hay que acompañarle, ¿no creen?)