Esta tarde, después de comer, alguien me contó tres cuentos.
No. No voy a contarles esos cuentos ni tampoco quién me los contó.
No pienso contárselos porque son cuentos soloparamí.
No. Y no.
Que no.
Y después me sacaron una foto. Un primer plano.
Tampoco pienso contarles quién estaba detrás del objetivo.
Solo les diré que me sonreía. Que era la misma persona que me contó los tres cuentos.
Y que había gatos rondando y las cortinas bailaban con el viento.
Y que fue uno de esos instantes que nadie debería olvidar.
No insistan.
Que no, caramba. Que no.
Los cuentos, la foto y el recuerdo son míos.
Soloparamí.
No se hable más.
Se ponen ustedes de un pesado que hay que ver...
Lo ha mentido el Mentiroso. 1.8.02