Señoras y señores, damas y caballeros.
Al cielo (o a quien haga falta) pongo por testigo:
Algún día seré actor de teatro.
Algún día sentiré el sudor frío cinco minutos antes de salir a escena.
Y no, no me refiero a los milagros en quince minutos: De eso sé un poco, aunque nunca lo bastante [ ¿cómo se sobrevive a un año sin jueves de monólogo? Se aceptan sugerencias y consejos. Razón: la máquina de helados bajo esta ventana]
No.
Me refiero a algo grande, con telón y todo.
Me refiero a subir a un escenario y no a una tarima.
Me refiero a todo eso de ser o no ser, a todo eso de la vida es sueño.
A eso para lo que nacemos los tímidos.