- Oh, puercoespín, nuestro amor es imposible, pues tú eres Montesco, y yo Capuletto
- ...
- ¡No digas nada! Habremos de sacrificar nuestra mutua pasión en pos del bien mayor.
- Ranita, cariño... deja de hacer el gilipollas y baja, que te vas a hacer daño.
- ...
- Que el ensayo acabó hace media hora, y tú te has metido demasiado en el papel...
- ...
- Dime que no te importan mis púas
- No me importan, tonto...
- ¿Y me vas a querer igual aunque me crezcan?
- Claro que sí, aunque tuvieras el doble.