Pueden cliquear en el orden que quieran, y en el lugar que quieran de la ventanita negra.
Por ejemplo, generar cuatro explosiones seguidas, de izquierda a derecha, les ofrecerá un armonioso y bello panorama. Quizá entonces quieran innovar, y hagan subir esos pequeños cuatro milagros de forma aleatoria.
El siguiente paso es cliquear muy rápido y en distancias poco distantes entre sí, para ver el efecto de los colores mezclándose, y en poco tiempo decidirán que lo mejor es cliquear anárquicamente y por toda la ventanita negra, para que el efecto sea lo más espectacular posible.
A unos pocos, sólo a unos pocos de entre Vds., se les ocurrirá cliquear una única vez en el centro para ver el estallido minuciosamente, para ver como se deshace lentamente, y la alegría infantil se convierta poco a poco en una melancolía cómoda.
De entre esos pocos, sólo habrá uno de Vds. que lance el cohete al mismo tiempo que otra persona tan lejos, y se obrará el milagro de que sea el mismo, y se obrará el milagro de que las distancias se disuelvan, quizá no conozcan a esa persona, pero algo me dice que sí, que aunque sea en su fuero interno saben bien a quién más pertenece ese cohete, y se obrará el milagro de que les invada un calor como bocanadas desde la base del esternón hasta las mejillas.