todo es mentira Les tengo atadosmiéntemela vista atrás...y más que vendrá

 

El camino de la playa

Hace un par de días llegué a La Coruña, tras un agotador viaje que empezó a las dos de la tarde de sábado y acabó el domingo a eso de las once de la noche. Durante el mismo, pude disfrutar durante un par de horas de unas excelentes vistas nocturnas de la estación de Renfe en Medina del Campo -merced a la rotura de la máquina del tren- y fui echado de un bar -el del mismo tren- estando sobrio.

Pero lo que les quería decir es que llegué a La Coruña. Arrastré la maleta y mis maltrechos huesos como pude hasta una parada de autobuses

[Antropológicamente, me ha servido para comprobar que en todas partes se sigue el mismo ritual: una o dos personas -que son convenientemente relevadas- se apostan en el borde de la acera, estirando el cuello como tortugas en dirección contraria al tráfico, hasta ver aparecer el autobús]


y al poco llegaron también dos muchachas con sendas mochilas. Durante cinco minutos miraron pasar los coches con cierto desespero y cuando ya no podían más, una se me acercó:

- ¿Por dónde se va a la playa? -No vio las maletas hasta después de preguntarme, porque negué con la cabeza, y antes de que pudiera decirle
- Es que no soy de aquí...
ya se había girado hacia una mujer

- ¿Por dónde se va a la playa?

Tras una somera explicación, tomaron el camino de Muxía con urgencia de quitar fuel.
Y en lugar de fijar la vista en el tráfico, todos se quedaron mirando fijamente aquellas dos heroínas modernas hasta que se perdieron en una esquina.



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(*) Carlos es voluntario en la playa de Maceiras.

Lo ha mentido el Mentiroso.

12.12.02


 

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