El mundo es mentira -decir la realidad es falsa sería ripear demasiado-. La vida es mentira -todos tenemos dos vidas, la real y la soñada, que no tiene por qué coincidir con la deseada-. La palabra es mentira esencial -el lenguaje nos usa, nos usa, para ser hablado-. Todas las cosas que se puedan asomar a un espejo son doblemente mentira -el hombre es una de ellas-, todas las cosas que pueden contarse o decirse son mentira, todas las cosas que pueden verse son mentira. La palabra no describe lo que nombra ni la imagen lo que dibuja.
El truco está en sobrevivir.
"-Entonces no hay duda -dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
-Es enteramente forzoso-dijo."
"A veces la gente no quiere saber la verdad y no hace ninguna falta decírsela. Basta con no mentir y ser cortés. Otras, hay que decirla aunque cueste mucho. También puede ocurrir que la gente no tenga derecho a conocer la verdad"