todo es mentira Les tengo atadosmiéntemela vista atrás...y más que vendrá

 

la Otra vida

El hombre pez no está a gusto con el día: hace viento, frío, chispea a ratos, y las ráfagas de aire helado se cuelan entre los botones del abrigo. El día parece estar como su ánimo.

El abrigo tiene mucho polvo, está rotosincoser en los bolsillos y estorba más que calienta al hombre pez; el día, pensaría si pensase en estas cosas, es una mezcla de su ánimo y su abrigo. Pero el hombre pez no se detiene a pensar en nada, camina sin notar el suelo bajo sus pies por no molestarle, llega a la parada de autobús mecánicamente, abrazado a la carpeta de los cuentos, negra, pequeña, ajena, saliéndose las esquinas de las hojas por las esquinas de la carpeta, agarrada con las yemas de los dedos a punto de reventar, con fe y con odio en lo que contiene; con la cabeza gacha se sienta en uno de los bancos. Está frío y hay mucha gente alrededor. El hombre pez ya no levantará la cabeza, su autobús para 20 ó 30 metros más allá, pero no puede seguir entre tanta gente, saca los folios de dos en dos con rabia, mira las puntas de los zapatos húmedos que le aprietan en la punta y se le salen del talón, saca del bolsillo el rotulador viejo que ensucia en lugar de escribir, y repasa o finge repasar el texto que conoce de memoria, remarca las palabras allí donde la máquina de escribir no tenía casi tinta, y el hombre pez, que ya no levantará la cabeza, odia en secreto a la persona que escribió aquello tanto como odia a la chica de la fotocopiadora como sabe que se odiará cuando llegue a casa y no lance la carpeta a la basura.



Lo ha mentido el Mentiroso.

2.12.02


 

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