todo es mentira Les tengo atadosmiéntemela vista atrás...y más que vendrá

 

La vida es un bacalao

Una nación de esclavos y fugitivos; un reino sin rey en el siglo noveno; un país que exportaba poetas a las naciones guerreras de su periferia; una sangre gaélica, irlandesa, escocesa, noruega; una nación que descubrió América y no trató de colonizarla. Un país capaz de gestar las eddas y el ragnarök.

El lobo Fenrir, echando fuego por los ojos y el hocico, abarcando la tierra y el cielo con sus enormes fauces abiertas, ataca los mundos de los hombres y de los dioses. Otra hija siniestra de Loki, la serpiente del Mídgard, corrompe el aire y las aguas con el veneno que vomita. Entonces, se parten en dos las alturas por las que avanzan, a caballo, las fuerzas caóticas del final del mundo. En primer lugar, el gigante Surt (El Negro, señor del Múspel, el mundo del fuego), cuya espada brilla más que el sol, todo él envuelto en llamas. Cuando pasa por el puente Bifröst (Vacilante Camino del Cielo, es el arco iris) su guardián, el dios Heimdall, sopla con fuerza en su Gjallarhorn (Cuerno Resonante) para avisar a los ases de que ha llegado la hora suprema. El puente cae. También canta, en el Asgard, Gullikanbi (Cresta de Oro), el gallo que había de anunciar la gran batalla (¿quién sabe si le transmitió la noticia su compañero, rojo y sin nombre, que vive en los abismos del Hel?). Los dioses se aprestan al combate como los valientes guerreros a los que las walkyrias, hasta entonces, sirvieron bebidas en el Walhall.

Como fue anunciado: El sol se oscurece,
saltan del cielo
furiosa humareda
alto, hasta el cielo,
se sumerge la tierra,
las claras estrellas;
las llamas levantan,
se eleva el ardor.

In fernem land


Lo ha mentido el Mentiroso.

11.12.02


 

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