Nadie te invitó a las antípodas, ¿pero acaso alguien evitó tu partida? [...] La mujer que no quería abrir los ojos ansiaba trazar todos los recodos de Albandi en su conciencia.[...] Estableció un negocio cartográfico: "Se trazan los planos del mundo. Mapas políticos, físicos e incluso psíquicos de la Tierra y sus piedras, de la arena y la playa, del mar en tempestad [...] El hombre de los silencios aprendió a percibir su cliente habitual por el hálito que desprende al amor inevitable[...]