El valor de las palabras
No. He dicho que no.
Y no necesito tu (in)comprensión, ni tu compasión, ni que te pongas en mi piel, ni que creas que es un ahora-no-ya-hablaremos.
He dicho que no, y no lo voy a repetir.
Así que la próxima vez que preguntes usaré tu cráneo de cenicero.
Lo ha mentido el Mentiroso.
8.1.03
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