La vio por la mañana. Era una escalera de mano, de esas que se puede subir y bajar por los dos lados.
Entró en la consulta con el cuello torcido, sin poder dejar de mirarla, y le dijo a su secretaria:
-¿Quién ha puesto esa escalera ahí? Quiero decir, ¿quién pone una escalera en medio de la calle? ¿a dónde querían llegar? No pueden subirse a ningún sitio ¿Por qué no la quitaron al terminar? ¿Qué pretendían, estar más cerca de Dios?...