todo es mentira Les tengo atadosmiéntemela vista atrás...y más que vendrá

 

No digan nada

Una persona camina sobre la tabla lisa.

-la madera que alguien ha encerado para evitar el ruido, los pies que han lavado manos cariñosas, los labios de esa persona que han besado antes las manos como palomas, la paloma que cruza el aire con un mensaje en blanco anudado a la pata izquierda, el mensaje que dejamos en blanco porque no nos atrevíamos a escribir nada, el mensaje que dejamos en blanco porque nohacía falta escribir nada, unos pies descalzos sobre la madera lisa-


Cruza en silencio y parece que sus pies no rocen si quiera el escenario, los bordes blancos del pantalón acarician la tabla encerada, el cuerpo se arque medio felino medio reptil, las manos finas se adelantan, el mar rodea uno de sus dedos, en silencio una persona persona camina sobre la tabla lisa.

-vemos la tensión agradable en la punta de los pies, advertimos que el sudor que él no advierte, alguien ha encendido incienso y velas, alguien ha abrazado sus propios brazos, los rizos negros se enredan entre los dedos-


Es sin duda el pasado, bajando rojo y caliente por la garganta, los pliegues de la camisa no hacen ruido al doblarse, en silencio una persona camina sobre la tabla lisa como el que vuelve para hacer un regalo.

-Beatus ille, qui procul negotiis, paterna rura bubus exercet suis solutus omni faenore. Neque excitatur classico miles truci, neque horret iratum mare neque horret iratum mare Forumqu uitat et superba ciuium potentiorum limina-


Al final del escenario hay un bulto blanco que es persona como él, duerme y sueña que es otras y que es siempre la misma, junto a su cabeza deja el mensaje que no le dio a la paloma, adivinamos que está en blanco y sabemos que es un regalo que deja aquí para ella, en silencio una persona camina sobre la tabla lisa como el que vuelve para hacer un regalo que no esperamos.

Si ven al hombre de blanco cruzar el escenario, no digan nada, háganse los dormidos y quizá les deje un epigrama de regalo junto a la cabeza que descansa.

* * *

Quien las horas que se pierden
De sueño en Roma, contara,
Podria decir el númeroo
De las manos que machacan
Sonoros bronces, queriendo
A la luna así hechizarla.
Tú, Esparso, ignoras todo esto:
Tú de esto no sabes nada,
Tú que gozas, sibarita,
De Petilio el rico alcázar,
Cuya azotea domina
Las colinas aledañas.
Tú, en medio de Roma misma,
Tienes tu rica campaña;
Tu viñador es romano,
Y tus viñas regaladas
Son en otoño tan fértiles
Cual las que en Falerno se hallan.
Sin salir de tu palacio,
Puedes correr a tus anchas
En tu carro: en él tú puedes
(Pues sólo cuando te aplazca,
Penetra el día) entregarte
Al sueño y dulce vagancia,
Que no viene a interrumpirte
La más leve voz humana.
Mas a mi gozar de sueño
No dejan las risotadas
De la turba transeunte,
Y toda Roma se halla
Próxima a mi cabecera.
Así, cuando lleno de ansias,
Quiero dormir, marcho al punto
A mi casa Nomentana.

Marcial

Lo ha mentido el Mentiroso.

17.3.03


 

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