He mirado en el Segundamano y en los anuncios clasificados de los periódicos de mayor tirada, pero créanme: parece imposible. No encuentro el hidroavión que estoy buscando por ninguna parte. Ni en la sección ventas, ni en permuta, ni en alquiler: se trata de un modelo especial, de los años 20, un Curtiss Modelo R3C-0, que es fiel copia del R3C-2. Sí, ya sé que les suena raro, pero es que soy un enamorado de los aviones de la Belle Epoque. Ahh, la Belle Epoque sí que tenía glamour, sí que daba para grandes historias. Imagínense el hidroavión que busco cruzando los cielos del Adriático. Imagínenselo en una romántica historia de amor, en multitud de aventuras de héroes, villanos y piratas o misteriosas maldiciones que convierten a un hombre en un cerdo.
No lo quiero para filmar una película, sino para cumplir un viejo sueño.
Si disponen de alguna información, les ruego me la hagan llegar y les quedaré muy agradecido.
El traje, los googles, la gorra y los guantes de vuelo ya me los envió un amable anticuario de Casablanca.
Los sueños, ya se sabe, son objeto de coleccionista.