Todo compromiso es un peligro y todo reto una nueva ocasión al fracaso, pero es también la oportunidad de someter a prueba aquello con lo que alguna vez se pudo soñar: un teatro del verbo, basado en el poder, el vigor, la belleza, y también los límites, de la palabra, pero un teatro que apele también al placer, al juego, a la imprescindible relación entre el actor y su público, un teatro que se ofrece a los otros… con la ilusión, con la esperanza, con el miedo, en ello estriba su cumplimiento, de que nos lo acepten. Ustedes dirán si lo hemos conseguido.
Javier López, TEATRO DEL VERBO. Alicante, 18 de marzo de 2003