Ficciones de Aves. Lección primera Cito largamente, para solaz de todos uds., Las aves, comedia donde se narra cómo dos personajes, hartos de los dioses y de los hombres, fundan una fabulosa ciudad de Aves en el cielo. Intermedian en las peticiones humanas y en los desvaríos divinos.
Se puede rastrear al Gulliver de Swift y al Tlön de Borges en este relato, y aún a alguna interpretación cartesiana. Lo que vale al final son los 2500 años que no han hecho sino engrandecer a Aristófanes, y demostrarnos que el lenguaje nos viene usando desde siempre.
PISTETERO. ¿Qué va a decir sino que de tanto roer va a acabar por comerme los dedos?
EVÉLPIDES. ¿No es una cosa lastimosa que queramos irnos... (irónico) a los cuervos y, después de hacer nuestros preparativos, luego no podamos hallar el camino?
SERVIDOR. Dices tonterías
EVÉLPIDES. Y, sin embargo, mira ante mis pies
SERVIDOR. ¿Y qué pájaro es este otro? Dímelo
PISTETERO. Un cagado, ave del Fasis
EVÉLPIDES. Y tú, ¿qué clase de animal eres? Di, por los dioses
SERVIDOR. Soy un pájaro esclavo
PISTETERO. (Solemne y como meditando) ¡Oh! ¡Oh! En verdad, veo un espléndido plan para la raza de los pájaros y una gran potencia que lograréis si seguís mis consejos
ABUBILLA. ¿En qué?
PISTETERO. ¿Que en qué? Primero, no voléis por todas partes abriendo el pico; es una cosa indigna. Así, en Atenas, si preguntáis por los más voladores diciendo: "¿Qué pájaro es ése?", Teleas os dirá: "Un hombre pájaro, inquieto, volandero, imprevisible, que nunca está en el mismo sitio".
ABUBILLA. Por Dioniso, haces bien en censurar eso ¿Qué haremos entonces?
PISTETERO. Fundad una ciudad
CORIFEO. ¿Cómo nos van a enseñar algo útil siendo enemigos de nuestros abuelos?
ABUBILLA. Precisamente de sus enemigos aprenden mucho los sabios. La previsión es la salvadora de todo. Y de un amigo no la aprenderás, pero el enemigo enseguida obliga a ello. Sin ir más lejos, las ciudades aprendieron de los enemigos, y no de los amigos, a construir altas murallas y a tener naves de guerra; y este conocimiento es el que salva los hijos, el hogar, los bienes.
CORIFEO. No hay cosa mejor ni más agradable que el que le salgan a uno alas
Aristófanes, Las aves. Traducción de Francisco Rodríguez Adrados