Nos veremos en la playa aunque no haya luz. Estoy
seguro de que algún piloto loco volara su avioneta a
plena luz de luna (...) Procuro preocuparme poco y seguir
caminando, aunque sea allí, que no hay nada. Eso sí;
sin perder la sonrisa y a sabiendas de que da igual
donde vayas si en el camino encuentras todo lo que
esperas al llegar... Y llenando la mochila voy para no
tener que pedir cuando llegue lo que se negará
evidente; que lo que no hayas creado y provocado será
lo que encuentres.
Desde niño, me dijo R, hay dos sonidos que siempre me han traído buena suerte. Cuando estoy en un aprieto, si se oye en ese preciso momento el vuelo de un avión o el sonido de campanas, es que todo va a salir bien; es que va a haber una puerta entreabierta que no habíamos visto, o una casualidad que no esperábamos... es que todo se va a resolver, quizá no como esperábamos, pero se va a resolver para bien.