El 5 de Octubre de 1965, Felipe R. degustaba su almuerzo en la caravana-cocina del circo, cuando entró precipitadamente en ella Giorgio, vestido únicamente con una piel sintética de leopardo y el látigo enrollado al cuello como una bufanda de cuero.
- ¡No te lo vas a creer!
- ¿Qué ha pasado?
- El león me ha dicho miau. - Eso es que eres un gran domador.