Creí que era la partida lo que me causaba dolor. Ahora sé que fue el dolor lo que me obligó a partir.
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Cuentan que hubo un sabio que soñó que era una mariposa y que, al despertar, no sabía si era un sabio que había soñado que era una mariposa o una mariposa que soñaba que era un sabio.
No está en el ser de la mariposa hacerse preguntas sobre sus sueños.