Si la literatura -y los que la hacemos- se constituyen algún día en religión formal -más allá del Culto Secreto que hoy en día existe, y cuyos Grandes Maestros conocen-, habría grandes discusiones para establecer un texto que sirviera de Credo u oración básica.
Pero todos estaríamos de acuerdo en incluir El renegado entre nuestros textos sagrados.