Si yo les contara mis correrías con Mr. A. Smiles, probablemente estaría hablando durante horas y horas, amanecería y aún no habría terminado de contarles cosas. Podría contarles cómo el bueno de Smiles se hizo un remiendo para la pierna izquierda con un trozo del palo mayor del Peqod, o aquella vez que me hice pasar por muñeco y él por ventríloco... en todo caso, ahora Smiles nos invita a pasar un rato de radio: