Entonces yo jugaba en esta misma arena, y si no era la misma, un poco más arriba, donde no hay casas ni bañistas inoportunos. Entonces, sólo venían en fin de semana, las familias con su parafernalia de niños, abuelo, sombrilla y todo para instalarse el día entero.
Los demás días era mar para nosotros solos, y yo hacía tortugas de arena con un molde de plástico exactamente igual a ese.