al principio calor, después frío, después ganas de destrozarme a mí, no sé qué significa morir pero desembarácenme del cuerpo, diálogos que se me escapan, espantajos con bata que me encajaban una palangana contra la tabla del pecho
- Vomita
cuando yo era un grajo incapaz de volar, un pájaro enfermo, un envoltorio atado por un cordel de nervios pidiendo una jeringuilla, un limón, ua goma para ayudar a la aguja, cuando yo era un fardo húmedo que se inclinaba y caía, los japoneses del señor Couceiro o enfermeros o médicos eme sumergían a gritos en el arrozal de Timor, los búfalos a la deriva me prohibían respirar, observen las cabezas con los ojos muertos, vacíos, pedir el reloj prestado para venderlo de nuevo, si yo recito la tabla del siete o los afluentes del Guadiana mejoro, el criado del hospital
- Has vuelto al cole, panoli
en una ocasión me ofrecí para acompaña a doña Auroriña transportándole la breca, las patatas, las hortalizas moribundas, una botellita de aceite que goteaba lágrimas verdes, nosotros uno tras otro quietos en los escalones, ella sólo piedas descoyuntadas de bronquitis, yo con los caboverdianos en la cabeza