Llovía el día antes de la representación.
La organización del teatro era pésima, las relaciones con el Ayuntamiento malas, y el nivel de compromiso ninguno. El resultado fue la ausencia de un ensayo técnico en condiciones y, por supuesto, que no hubo ensayo general.
La obra salió bien, a la salida recibimos felicitaciones de las de verdad, de las de ojos brillantes y apretones de manos firmes y sinceros, y el redactor de la crítica parece que se la ecargó a su hijo de 5 años (pero se ve que el chaval no pudo, y la tuvo que hacer él, que, como digo, es un inútil).
Concluyo: estoy muy contento del montaje, y orgulloso de mis compañeros.