A veces, uno tiene que dedicarse a lo que sabe o a lo que la vida le enseña a ser y ohbliga a ser. Hubo un tiempo en que no sólo fui jinete de jirafas; en mis quince participaciones en la carrera internacional del sahet no gané ni una sola vez, y me costó horrores no hacer trampas ninguna de las veces.
Quiero añadir que es radicalmente falso que utilizara espuelas metálicas para azuzar al animal, ¡por quién me toman!
Y es todo lo que tengo que decir al respecto de este asunto.