Anteayer se repitió una de las historias más antiguas de la humanidad: el vocero, el juglar, el contador de historias, la pitonisa, el bufón... anteayer y ayer volvimos a poner en marcha los milagros en quince minutos, los monólogos (ya saben: un hombre, un micro, etc...), y volvió la adrenalina, las cosquillas en el estómago, las sensaciones que se transmiten al público, las improvisaciones y la concatenación de casualidades que me llevó a, contestando al móvil de uno de los espectadores, reproducir lo que el amigo del dueño decía "Oye, Javi, que te pregunta tu amigo si llevas hierba para pasar"; por si acaso, les pinto el local: antro pequeño cargado de humo, rastas y pelados "mohicanos", strippers ocasionales, conversaciones que se cruzan muy alejadas del OT y esas cosas que dicen engancha a los jóvenes...