Este domingo venía con El País uno de esos libros imprescindibles. Quizá no lo sepan, pero Merlín no sólo era gallego, sino que habitó los mundos particulares de D. Álvaro Cunqueiro, para goce y disfrute de todos nosotros. Les dejo una parte mentirosa del prólogo. Lean a D. Álvaro todo lo que puedan. Léanlo.
Ahora que viejo y fatigado voy, perdido con los años el amable calor de la moza fantasía, por veces se me pone en el magín que aquellos días por mí pasados, en la flor de la juventud, en la antigua y ancha selva de Esmelle, son solamente una mentira; que por haber sido tan contada, y tan imaginada en la memoria mía, creo yo, el embustero, que en verdad aquellos días pasaron por mí, y aun me labraron sueños e inquietudes, tal como una afilada trincha en las manos de un vago y fantástico carpintero.