Pienso en que bailas
bailas tan bien en mi cabeza cuando te estoy mirando esta tarde
gloriosa tarde de marzo, u octubre, no lo tengo claro.
Estabas bailando, eso lo sé seguro, mientras el aire desriza unos cabellos sueltos
ahí donde la luz del sol incide
sobre ti,
y te convierte en un objeto lejano, bailando atado a mi pobre pensamiento
que te busca girando en la luz
y se me ocurre que no hay mejor peine para tu pelo cobrizo
suspiro y pienso que qué tonterías me entran de pronto,
y te beso la nuca para asegurarme que sigues ahí, me pongo en medio del sol y de ti
aparte, herido de dientes ajenos, de celos acuosos hacia la luz
maldita sea, me ha vuelto a ganar el sol
que muerde tu cuerpo donde yo ya no llego.
Entonces me abrumo, suspiro y pienso
que es sólo una tarde de marzo u octubre, y que es hora
de que dejes de bailar en mi cabeza
y te vuelvas para devolverme el beso