The pale ey’d moon serenes the silent hour,
And many a star adorns the clear blue sky,
While pleased I view this desolated tow’r,
That rears its time-struck tott’ring top so high!
Græme.
En Kilmacduagh, Irlanda, hay una torre redonda de piedra negra que data del siglo VII. Alrededor suya está construida una pequeña catedral hoy en ruinas. El asentamiento previo parece celta, con lo que podemos deducir que, al cristianar aquella tierra que después cristianó Europa entera, decidieron ocupar el lugar de los paganos.
Cuando las invasiones vikingas, los monjes tapiaron la puerta, y accedían a la torre mediante escaleras, que guardaban en su interior una vez que habían entrado. Sembraron los alrededores de escaleras. Hubo guerra a piedra y fuego, y aún hay restos humanos soterrados al pie de la torre con signos de haber sufrido aceite y metal hirviendo.
Si se dan una vuelta por google, verán que la torre tiene una leyenda muy bonita; en mi caso, creo que hay más verdad que leyenda. Qué gran historia hay ahí.