un autobús que me lleva a un tren
un tren que me lleva a otro
-sin cambiar de andén, sin soltar la maleta-
y en el siguiente andén
estás tú.
Como siempre, tú.
Tú.
. . .
Mientras no estoy aquí, vives entre andenes
escondida de carbón, con sombreros de rayas
-altos hasta el cielo-
Mientras no estoy aquí, acaricias mi pelo desde la almohada
tendida,
desnuda,
libre
pero en otro lugar.
Mientras te falto y me faltas
hay un sabor a fruta en el fondo del paladar
volátil, persistente, aéreo
que no hace sino recordarme
que no estoy aquí.
Creo sinceramente que en tus manos
bajo la piel, claro,
hay algún líquido o sustancia que mejora mi piel
-dicho sea de paso, me alegra los ojos-
porque mientras no estoy aquí no tengo
el tacto de piel que me dijiste notar en la mía
anoche acostados.
Lo ha mentido el Mentiroso. 1.1.04