El sábado me lo decía M.J. (caramba, qué tontería esto de las iniciales. Pongamos que me lo decía una tal María José) "Qué abandonada tienes la página". He andado últimamente en movimientos convulsos; les diré únicamente que mi ordenador y yo mismo nos hemos trasladado de una casa grande a otra pequeña: es una casa estrecha y alta, y me figuro que estoy en un faro; para apoyar esta idea absurda mía, desde esta misma terraza (sí, esta misma, acérquense a la izquierda) se divisa mar a ambos lados de la vista. Ahora está negro y se ve un único barco hacia el horizonte.
Un par de días después de que me recordaran el abandono al que he tenido sometida a la mentira, me hicieron recordar cómo y porqué comenzó la página, y caí en la cuenta de que no hablamos de teatro aquí, en el teatrillo ¿recuerdan? hace mucho. Bueno, pues el retraso también ha tenido que ver con las cosas que rodean al teatro.
Bienvenidos de nuevo. Qué gusto, estar en casa.
Lo ha mentido el Mentiroso. 6.3.04