todo es mentira Les tengo atadosmiéntemela vista atrás...y más que vendrá

 

Livia Díaz es una amiga mexicana que me inició en la lectura de algún poeta (les aconsejo que miren por la red hasta dar con algo escrito por ella misma). Me ha enviado un texto para lamentira, de alguna forma no quería sentarme para escribir del atentado del día 11, y tampoco quería sentarme a escribir de otra cosa.

Les dejo con Liv.:

Es y será buena la hora de comenzar a escribir testimonio.

Como quien ve al viento y pasa, yo la vi, fue una guerra, pero no de esas a donde la gente despide a los soldados con pañuelos blancos mientras caminan por las calles principales y se despiden de la plaza. Fue una de otras guerras, nuevas, y me di cuenta que nací para ver eso. De años atras traje mi educación histórica y creencias sobre aquellas cosas, y sin embargo tuve que aprender. Con enojo vi por la television las cosas que pasaban en otros lugares en tanto unos celebraban triunfos efímeros otros aterrizaban en el desastre, y ninguno encajamos en esa realidad, aunque nos esforzamos por ajustarnos, pasamos y seguimos de frente, por deber, por ansias locas de seguir viviendo, o porque no teníamos más remedio. Y mientras al grito de 'uno, dos tres, Madrid', yo buscaba en Neruda reconciliarme con mi sentimiento, dejé que entraran hasta la cocina de mi alma todos los gritos, y los llantos para quizá entre todos cargar con tanto dolor y hacérselo más llevadero a los deudos. Todos los poetas cantaron en tanto la primavera avanzaba, anunciándose en el canto de los pájaros y muchos se preguntaban ¿dónde está Dios? Yo la vi, vi a un pueblo ganar una batalla y volver a la vida llenos de esperanza, armados de nuevas armas invisibles para enfrentarse a lo que venga con el coraje y la rabia para defender su casa y su causa, y tanto les admiro esta mañana que no podía más que decirlo.

Liv.



...
Aprovecho la ocasión para ponerles un texto de ella:

Había un hormiga lapidaria
lanzando piedras a la nada
que teminó lanzándolas al cielo
y le cayeron encima...
Inclinada la nariz
perdido el olfato
perdió el rumbo
pero sus patas se negaron a hundirse en el fango.

Escuchó algo
le llamó “consciencia”
era menos ilógico que decirle:
"sentido común" ó
peor aún
"intuición".

Nana hormiga
y madre de sus propios hijos
historia...

Vénganos en tu reino.


Lo ha mentido el Mentiroso.

18.3.04


 

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