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![]() Cualquiera puede imaginar a ese aviador que llevaba el correo de noche por toda la costa africana, saliendo de Marsella y pasando por Alicante. Volaba siempre solo, o porque no podía soportar a nadie, o porque nadie le soportaba los silencios en pleno vuelo. Cualquiera puede imaginárselo, algo ceñudo y de mal humor preguntándose cómo se podían haber echado a perder tantos niños convirtiéndose en hombres y mujeres; tampoco es difícil imaginarlo rechazando participar en la Gran Guerra, y participando en la segunda, visto el desastre que se avecinaba. Lo que se hace más complicado es imaginar qué pasaría por la cabeza de Antoine de Saint Exupéry el 31 de julio de 1944 cuando su avión bajaba en picado hacia el mar y la muerte ¿Cómo un piloto con cientos de miles de horas de vuelo pudo fallar ahí? ¿por qué no se salvó, como se había salvado de tantas otras situaciones peores? ¿era ya el mundo tan horrible? -------------------------- (Por cierto, no se lo he dicho, pero les recomiendo vivamente que le lean) Lo ha mentido el Mentiroso. 11.4.04
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