Hay días y hay lugares; vamos mezclándolos y normalmente es el tiempo el que nos lleva a los sitios donde debemos estar. Es más raro
iba yo entre las calles
mucho más raro que pase al revés, pero a veces ocurre. Estábamos en un sitio, y al girar distraídos la cabeza, ubicándonos, nos ha cambiado la hora de repente, y ya no estábamos donde debíamos
y la atmósfera, llegando y despidiendo,
ni quizá donde queríamos, alguien nos ha doblado el tiempo y no sabemos si ha sido cariñosamente o de un manotazo, nos sentimos raros, distintos, otros
en el advenimiento del otoño la moneda extendida
que atisbamos mejores y sospechamos peores, pero diferentes al fin, no sabemos qué nos ha dejado huérfanos de nosotros, ni qué es ese vacío en medio del pecho, y casi podríamos decir que no sabemos nada. Del aire al aire.
de las hojas, y entre la primavera y las espigas,
lo que el más grande amor, como dentro de un guante
Y hay quien sigue diciendo que el tiempo es un continuum.