De las cosas más comunes recordamos la sombra, el resto, lo que queda filtrado por nosotros mismos; de las cosas más extrañas que nos ocurren recordamos los detalles que las hicieron diferentes de las regulares.
No hay recuerdo sin emociones, ni daño, ni placer, ni alegrías; ahora que definitivamente es otoño, cuando el silencio se para sobre nosotros y nos asalta el recuerdo recurrimos a algo que tenemos dentro y que no sabemos nombrar, único, envidiable, ajado.