Cuidado al entrar con los palos del sombraje, no haya accidentes ni desgracias que lamentar. Cuidado donde pones el pie, que todavía estamos en obras -viendo los cimientos, quién diría que allí habrá una casa, quién diría que por aquí no pasó el tifón- aunque no sepamos todavía qué vamos terminar construyendo, ¡pero el suelo es bueno!
Decidí destomarme esta pausa hoy, y veo que precisamente, mañana empiezo a hacer lo que creía que me estaba esperando cuando empezó. El destino hace bucles caprichosos, supongo.